EL DIOS DE ABRAHAM, DE ISACC E DE JACOB

DE AVRAM A AVRAHAM.
FRANCISCO MELE

“En la Biblia el padre es “aquel que sabe partir”. Taré, padre deAbraham, deja la Ciudad de Ur en Caldea y se dirige a Canaán para establecerse en la Ciudad de Harán.

Abraham se contrapone a su padre Taré, adorador de varios dioses,
distruyendo a martillazos los ídolos y marchándose al desierto,
caminando muchísimo, siguiendo y confiando en la Palabra de Aquel que
le indica el camino a seguir.

Si interpretamos metaforicamente este pasaje lo podemos atribuir al
ser humano en general: el hombre es un proyecto. Aventurarse en el
desierto significa seguir una palabra y una promesa.

El Diós que habla es el Diós de Abraham, de Isaac y de Jacob.
Jacob se duerme en el desierto hasta el alba y en sueños mantiene una
misteriosa lucha con un hombre que le daña el nervio ciático, dejándole
cojo y sin poder vencerle. Sin embargo Jacob continua luchando hasta
que su adversario le pide que le deje libre. Entonces Jacob pide al
hombre vencido que le bendijera y el hombre, que es un ángel, le
bendice llamándole Israel que en Ebreo significa “hombre que vió a
Diós” o también “hombre que lucha con Diós”
Durante la noche siguiente Jacob soñó una escalera que partiendo
desde la tierra subía al cielo y en donde los ángeles subían y bajaban
y Diós, desde el alto, les decía: “Yo soy el Señor, el Diós de Abraham
y de Isaac; te daré la tierra en donde reposas para ti y para tu
descendencia que será tan numerosa como las arenas del mar”.
Despertándose Jacob exclamó: “Diós está aquí y yo no lo sabía. ¡Cuan
temible es este lugar! Es, sin lugar a dudas, la casa de Diós y aquí
está la puerta del Cielo”. En aquel momento Jacob tomó conciencia de su
estirpe pasada y futura y erigió un monumento, con la piedra que había
usado como almohada, llamándolo Bettel, o sea “casa de Diós”.
El Diós de las generaciones no es el Diós que se genera a si mismo.
El mito de la couvade se encuentra en los relatos de Abraham y de
Jacob. Son ellos los que dan a luz a los pueblos. El Eterno promete a
Jacob que de sus riñones nacerán reyes.
El verbo “cortar” significa también “crear”. Nombrando, separando lo
que se halla encima de lo que se encuentra debajo, Diós separa el cielo
de la Tierra. La Palabra es creadora porque corta y fecunda.

ABRAHAM

A – VR – AM, hijo de Taré es el hombre que sabe partir, que
atraviesa, pero que conduce al pueblo a que atraviese también. Si al
nombre AVRAM – padre alto – se le adjunta la letra hache (h) se vuelve
AVRHAM, que significa “padre de una multitud de pueblos”. Ya en edad
avanzada Abraham sigue las indicaciones del Padre que en la génesis
dice: “deja tu tierra, tu familia y la casa de tu padre”. Con lo cual,
el realiza un corte triple con la tierra, con la madre y con el padre,
siguiendo la triple promesa: “Ves a la tierra que te mostraré; haré de
ti una gran nación; te bendeciré, enalzaré tu nombre y serás fuente de
bendiciones”.
Abraham, rió perplejo cuando el ángel le dijo que sería padre porque
su mujer Sara, de noventa años, daría a luz un hijo: Isaac.
Cuando Sara –en Ebreo Saray- llega a ser madre su nombre cambia en
Sarah –porque la letra “y” se sustituye por la letra “h” trasformando
el significado del nombre en madre.
Abraham llama a su hijo Jsaac y después de la circuncisión de Jsaac
el nombre cambia en Ysaac que significa “El reirá”.

Este proceso de mutación del significado de los nombres, por medio de
una sola letra, es el juego de las letras y de los números, que
resultan intercambiables porque en el alfabeto semítico, las letras
representan números y viceversa.

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